Pues aquí está. Después de dos meses y pico sin parar con esta saga, te traigo por fin mi ranking de entregas de The Legend of Zelda. Dos meses en los que, como comenté en su momento, iba a rejugar las que considero principales entregas una detrás de otra. Tenía ganas de acabar y publicar esta entrada, no te voy a mentir, porque reconozco que esta idea fue demasiado repentina y admito que no lo volvería hacer. Han sido más de 200 horas repartidas en 17 entregas en total. No recomendaría jugar así la saga si es tu primera vez. Pero yo ya lo he hecho, y ahora puedo decirlo al menos. Obviamente, el top va a ser personal. No busco convencer a nadie con él ni voy a darle mérito extra a cada juego por lo que supuso en la saga o incluso para los videojuegos en general (eso sería demasiado predecible), sino mencionar lo que me parece más destacable de cada uno de ellos y justificar brevemente sus puestos. Aunque sí voy a tener en cuenta mi primera experiencia con cada uno de ellos, porque sé que hay entregas a las que una rejugadita rápida de la trama principal no les hace justicia, y no tendría sentido dejarlos en lo más bajo del ranking sabiendo que me brindaron tantas horas de diversión en su momento. Bueno, fin de la chapa. Ahora sí, aquí tienes mi ranking de todo Zelda, libre de cualquier spoiler y ordenado del que me parece peor al mejor.
17. Zelda II: The Adventure of Link
Cómo no, la peor experiencia que he tenido con esta saga fue con su segunda entrega. Esa que era side-scrolling 2D, esa que metió elementos RPG sin mucho acierto y que es tan jodidamente frustrante. Después de la primera entrega, no podía alcanzarse tal nivel de innovación en la segunda salvo que fuese algo totalmente diferente y nuevo. "Pero se podría haber aprovechado la base del primero y hacer una segunda más..." tonterías para Nintendo, que decidió tirarlo (casi) todo a la basura y darle al jugador una experiencia distinta, muy distinta. Un enfoque interesante y una idea no necesariamente mala... salvo que el resultado lo sea. Lamentablemente, este es el caso de Zelda II, un juego caracterizado por su terrible dificultad, que no te perdona ni una, que te castiga cien veces más de lo que te recompensa. Una dificultad que parte de un diseño injusto de combate y unos enemigos que no dan tregua, te paran todos los ataques o tienen unos patrones de movimiento demasiado aleatorios y de los que no puedes protegerte tan fácilmente. ¿Y qué hay de las mazmorras? ¿También son complicadas? Pues sí, también, pero no por lo que estás pensando. Son lo más simples que puedas imaginar, y ese es su mayor problema: lo son tanto que resultan demasiado idénticas todas ellas. Laberínticas porque todos los pasillos son tan similares que no sabes si ya has pasado por uno o todavía no. He empezado la entrada aclarando que solo mencionaría lo destacable de cada entrega, pero en esta lo que destaca sobre el resto es que no hay nada que se salve. Quizá tenga cosas que puedan tolerarse, pero no destacaría ningún aspecto de forma positiva. Ni al más acérrimo fan podría recomendar este juego, así que le doy ese merecidísimo último puesto.
16. The Legend of Zelda (NES)
No estaría en este puesto si este fuese un top que valorase lo que significó Zelda, el primero, para la industria entera. Reconozco y valoro su mérito y el legado que ha dejado, pero no estoy aquí para hablar sobre eso. Esto es un ranking de todos, y por injusto que sea compararlo con otros posteriores, sería peor dejar fuera al Zelda original a modo de excepción. Me ha costado jugarlo por todo un poco. Todo lo que hay en el juego funciona incluso a día de hoy, y eso no todos lo hacen, pero es difícil no preferir cualquier otra entrega (salvo el II, por supuesto) antes que su sencillísimo diseño de mazmorras y del mundo, la constante sensación de confusión recorriéndolo una y otra vez y algunos recados forzados para los que no sabes exactamente qué tienes que hacer. Aún así, aunque sea por mera curiosidad, no te hará daño probarlo si aún no lo has hecho.
15. Majora's Mask
Quizá el puesto más polémico para muchos. He jugado la versión de 3DS y jugué la de N64 hace años, y siempre me pareció de los más extraños de la saga. No lo digo por los temas que trata, su ambientación o atmosfera, que de hecho sea seguramente lo más interesante del juego, y es algo que no se ha visto muchas otras veces en la saga. No de forma tan clara, al menos. Como mínimo, es una entrega única, diferente, y tiene mérito que se arriesgasen con algo así después de que Ocarina fuese un éxito sin precedentes en la saga. ¿No te suena? Es el caso de Zelda original y Zelda II otra vez, solo que el resultado no es tan desastroso en comparación. Pero volviendo a lo de antes, si lo defino como entrega extraña es porque se siente ligeramente como si fuese un mod de Ocarina of Time creado por fans. Uno muy currado, sí, pero que carece de coherencia en su diseño, como si hubiesen creado el mundo y las mazmorras a cachos y las hubiesen juntado a la fuerza, como si fuese otro juego sobre el que han añadido cosas que no estaban ahí primero. La mecánica de que todo suceda en los mismos 3 días no acaba de encajar si hablamos únicamente de la trama principal, porque las nuevas ideas no funcionan bien (o no funcionan, directamente) cuando se aplican sobre la estructura de Ocarina, y la trama principal de Majora's Mask tiene esa estructura. Sin embargo, todo su contenido secundario es realmente bueno. Las pequeñas historias de cada personaje pueden llegar a ser la mar de interesantes y se aprovechan mucho mejor de que todo transcurra en 3 días porque se juega mucho más con la idea de retroceder y esperar en el tiempo. Quizá Majora's Mask se habría beneficiado de ser algo aún más distinto de Ocarina of Time de lo que es, o quizá si hubiese sido más conservador, habría podido destacar mucho más en su diseño de mazmorras y jefes (que son generalmente mediocres y frustrantes), pero lo que está claro es que mezclar ambos no ha sido buena idea y es por esto que lo considero el peor Zelda 3D y un juego que preferiría no jugar de nuevo, honestamente.
14. Phantom Hourglass
Pocas veces he visto las dos entregas de DS (esta y Spirit Tracks) en puestos altos de un top de Zelda. La cosa es que Phantom Hourglass no es un juego malo en absoluto. Es una aventura portátil, más pequeña, pero que funciona bien. Sin embargo, eso es todo con lo que se conforma. Va a lo seguro, aunque no lo parezca. No está mal y es divertido, pero no aspira a mucho más. No te hará alucinar en ninguno de sus apartados. La única pega como tal es que acostumbrarse al control táctil cuesta más de lo que me gustaría y a veces el personaje no responde como esperas que lo haga. Es como un prototipo de Wind Waker con algunas ideas diferentes, más pobres pero no malas.
13. Spirit Tracks
Más o menos, se puede aplicar lo que he dicho de Phantom Hourglass a Spirit Tracks, quitando lo de ser un prototipo de Wind Waker. Ir en tren es bastante similar a la sensación de navegar en Phantom Hourglass, pero es más variado y entretenido. Sin embargo, algunos de los viajes en tren se hacen más largos que cualquiera de los de Phantom Hourglass en barco, y eso me ha acabado agotando un poco. El control táctil está mejorado, pero ahora tengo otra pega: la Torre de los Dioses es demasiado pesada. Durante la primera parte del juego es algo que no te hace mucha gracia pero puede tolerarse, y ya durante la segunda parte (especialmente los últimos pisos) es un dolor de huevos. No es complicada pero sí muy tediosa. Como punto positivo, la Princesa Zelda en esta entrega es fácilmente la mejor Zelda de todas, en parte porque nos acompaña casi todo el tiempo, pero también porque su personalidad, carácter algo más fuerte, el papel de su personaje y protagonismo que acaba teniendo, sumado a alguna situación cómica con ella resultan muy frescos durante la aventura y en la saga.
12. Oracle of Seasons
Me sorprendió lo divertidos que son ambos Oracle. Tanto Seasons como Ages no se libran ni de imperfecciones en el diseño de sus mazmorras ni de algunos momentos algo aburridos, pero se dejan jugar bastante bien. Su mundo es un paso atrás respecto al de A Link to the Past. Sigue siendo entretenido de explorar, aunque quizá un poco más confuso a veces. Como queja, los Oracle no se sienten aventuras tan épicas como otros Zelda, y quizá sumarle a esa sensación podría haber ofrecido un resultado algo mejor. Por ejemplo, una historia un poco más interesante. Cabe recordar que Ocarina of Time fue previo a estos, y los dos Oracle se han beneficiado muy poco de él, como si lo hubiesen ignorado totalmente porque era una entrega 3D. De todos modos, el conjunto final funciona bien, como los dos de DS, pero añadiendo la fórmula del superior A Link to the Past.
11. Oracle of Ages
Exactamente igual que Seasons. O casi. La única razón por la que prefiero Ages a Seasons es porque las mazmorras de Ages son ligeramente mejores, con mayor protagonismo en sus puzles. Por lo demás, opino lo mismo que de Seasons. Bueno, en realidad hay algo mejor en Seasons: Din. Mola más que Nayru. Din formaría parte de mi top "waifus" de la saga (top que igual en un futuro me animo a hacer, ya veremos...).
10. A Link to the Past
Y entramos en el top 10 con otro que no coloco más arriba porque, de nuevo, esto es un ranking, no una entrada que hable de su importancia. Aquí lo que me importa es que hay otras 9 entregas que me parecen superiores. A Link to the Past consigue hacer, y de manera sublime, lo que Zelda II no pudo ni intentó conseguir. Partiendo de la base del Zelda original, le da mayor profundidad a cada uno de sus aspectos hasta crear un juego nuevo y mejor, tan sólido que incluso a día de hoy es perfectamente disfrutable y recomendable. Todo se siente mejor, más pulido, más unido y menos confuso. Tiene algún descuido en su diseño, pero desde luego es otro nivel en comparación con los anteriores. Si no está más alto es porque hay otros que han ido más allá sobre la base que A Link to the Past logró construir y han acabado superándolo.
9. Minish Cap
Este es el que, en mi opinión, mejor ha logrado unir Zelda 2D y 3D en uno solo. Sigue siendo un Zelda 2D, pero toma elementos de las entregas 3D y se nota sobre todo en su diseño del mundo y mazmorras, donde más se aprecia cómo se le ha intentado dar verticalidad a algunos escenarios y donde te aprovechas de mecánicas como flotar con tu sombrero o hacerte diminuto para colarte por huecos por los que antes no cabías para hablar con más personajes, resolver puzles, etc. Todo esto plantea muchas más posibilidades que solo moverte hacia arriba, abajo, izquierda o derecha, y la verdad es que le sienta genial. Son mecánicas que parecen explotarse mejor en una entrega 3D, y sin embargo llega Minish Cap a demostrarte que esto no es necesariamente cierto. Todo el conjunto forma la entrega 2D con más personalidad de todas, y está repleto de contenido secundario bastante entretenido, aunque no soy muy fan de su manera de desbloquearlo a base de medias piedras que se encuentran y se unen de formas demasiado aleatorias.
8. Breath of the Wild
Puede que hace unos años hubiese quedado en un lugar más alto del top, y puede que hace solo unos días hubiese quedado por encima de Tears of the Kingdom, pero me he dado cuenta de que Breath of the Wild tiene más carencias de las que recordaba. Si nunca lo has probado, te encontrarás con un juego único, una sensación de aventura que ningún Zelda ha sido capaz de alcanzar, y comprobarás por ti mismo que aún puede ocultar sorpresas tras más de 100 horas de juego a pesar de haber estado ahí desde el principio. Así de infinito es el juego y así de lleno de detalles está todo su mundo. Las misiones son la mar de simples y aún así no te hará falta algo diferente porque no son más que una excusa para empujarte a que salgas a recorrer el mundo y que vayas a inspeccionar todo lo que te llame mínimamente la curiosidad. ¿Y la trama? Bah, no importa, ya la terminarás cuando sea el momento. Toda tu atención está en descubrir su mundo. Es un juego de dejarse llevar y en eso no hay Zelda que le tosa. Pero eso conlleva un problema: su concepto jugable solo funciona una vez. Lamentablemente, no he podido experimentar esa sensación de nuevo. Esto no es algo inherentemente malo, pero implica que, al rejugarlo, dejes de fijarte tanto en todo esto y pases a observar otros de sus aspectos... donde ya no brilla tanto. La gracia del juego es descubrirlo, y yo ya me lo sabía todo, así que empiezo a fijarme un poco más en la trama, los personajes, diálogos, las bestias divinas... y veo que cojea bastante en todo ello. Demasiado para mi gusto. Ahora los viajes se hacen largos y pesados porque no hay sensación de aventura en explorar lo que ya conoces. Su fórmula no tiene tanto potencial para futuras entregas como creía.
7. Tears of the Kingdom
Siguiendo con lo que comentaba de Breath of the Wild, Tears of the Kingdom es básicamente lo mismo. Si ya tienes Breath of the Wild muy visto, este no te sorprenderá o, como mínimo, ni de cerca como Breath. Es lo que me pasó a mi cuando lo jugué de salida y aún más ahora que lo he rejugado. Por suerte, esta entrega es algo más sólida que Breath of the Wild, y por eso lo he querido colocar por encima. No es mala idea para nuevos jugadores que jueguen Tears sin haber tocado Breath. Si bien el factor sorpresa se pierde cuando ya conoces el concepto, la misión y mazmorras principales tienen un bastante mejor diseño, incluyendo la recta final: decepcionante en Breath of the Wild, satisfactoria en Tears of the Kingdom. La trama se sigue con algo más de interés aún sin ser nada del otro mundo y a pesar de ser demasiado larga en según qué momento. Los santuarios son mucho más originales e ingeniosos que nunca. Las nuevas mecánicas también dan más juego que las que teníamos disponibles en Breath of the Wild, y en especial la construcción. Admito que no soy fan del crafting en videojuegos, pero lo tolero en Tears of the Kingdom porque no me ha hecho sentir que perdía el tiempo, sino lo contrario, y por suerte no me obliga a construir nada muy loco (puedes hacerlo si quieres, pero es opcional, y doy gracias), así que encaja bien en los puzles sin cambiar radicalmente la forma de jugar. El resultado del conjunto es, por lo tanto, algo mejor que Breath of the Wild, más pulido. No obstante, insisto: espero que el siguiente no sea similar a estos dos porque la fórmula ya me ha saturado, a no ser que introduzca algo que cambie todo mucho más. En ese caso, dependerá del cambio.
6. Skyward Sword
Skyward Sword es la antítesis de Breath of the Wild. Me refiero a su linealidad, y quizá por eso no suela ser el favorito de muchos. La exploración, generalmente, se ve reducida a lo que te rodea y no mucho más, y las distintas partes del mundo se sienten muy desconectadas unas de otras (en parte, por razones narrativas). Aún así, es un juego cuidado hasta el último detalle. Menos caminos a cambio de uno más sólido y divertido de recorrer. Cada parte del juego es irrepetible, introduce puzles y mecánicas que probablemente no vuelvas a ver en el resto de la aventura, y eso es algo que me ha permitido valorar más cada uno de sus momentos. No te deja aburrirte y cada decisión de diseño está muy calculada y pulida para que sea un reto muy disfrutable. La BSO es de las mejores de la saga, pero si hay algo que destaque por encima de todo son sus mazmorras, que han alcanzado el clímax de la saga en Skyward Sword. Todas ellas me parecen memorables, e incluso ahora después de haberlo rejugado ya dos o tres veces. Todas tienen algo que las hace diferentes al resto y todas exprimen las posibilidades de los objetos que has conseguido. Aunque la sensación de aventura no esté caracterizada por la libertad de otros títulos, la aventura de Link en Skyward Sword me parece la más épica y satisfactoria.
5. Link's Awakening
Entramos ya en el top 5. A partir de aquí, todos me parecen Zeldas redondos a los que ya no puedo sacarles prácticamente pegas. Todos los que quedan los recomendaría a cualquiera por ser los picos de esta saga, y el primero de estos (en el ranking y cronológicamente), es Link's Awakening. Con tan pocos diálogos, tiene para mi la mejor narrativa de la saga. Es quizá el Zelda más triste tratando temas como el olvido, las mentiras o los sueños (y no quiero decir mucho más), aunque no a nivel artístico, al menos el remake de Switch. Es colorido y parece una maqueta en movimiento. Muy bonito. Ese contraste con lo que nos pretende contar es parte de la gracia. Jugablemente es simple, clásico Zelda 2D, pero más efectivo que nunca por la variedad de su mundo y los excelentes diseños de mazmorras, de duración justa. Aplica perfectamente eso de "corto pero intenso", y esconde mucho más de lo que pueda parecer por fuera.
4. Ocarina of Time
El rey indiscutible para muchos. No para mi. Hay unos cuantos que prefiero a este, pero es innegable que marcó el punto de inflexión más importante desde el primer Zelda, más incluso que A Link to the Past, y lo marcó en mi también por ser el primero que probé. También el primero en 3D, y el cabrón no envejece, da igual cuántos años pasen y da igual cuántas veces lo juegue y rejuegue. No voy a decir que se mantiene fresco como el primer día, pero no aparenta sus 25 años que tiene. Sus mazmorras son inolvidables, y la inmersión que te ofrece no tenía precedentes en la saga. No exagero si digo que este juego fue una de las razones por las que decidí interesarme más en el inglés, porque siendo un niño pequeño no entendía nada y quería hacerlo. Años más tarde, pude volver a él y disfrutarlo como se merecía. Valió la pena. Tampoco se queda atrás la BSO. Podría tirarme todo el día escuchando el tema musical de Gerudo Valley en bucle.
3. A Link Between Worlds
La mejor de las entregas 2D, y tengo que confesar que si ha subido al podio ha sido únicamente por haberlo rejugado esta última vez, convirtiéndose en la mayor sorpresa de este pequeño reto personal de rejugar todas las entregas. Tiene la mayor cantidad de mazmorras, pero son más cortas. Eso suma en variedad y resta en pesadez, pero además es que son una master class de diseño. Las mejores de la saga en 2D. El mundo del juego tampoco se queda atrás. Está lleno de secretos y puzles, y Link se mueve con una fluidez que da gusto explorarlo todo. No hay nada, ni una sola cosa, que me chirríe de su diseño. He intentado sacarle pegas incluso, pero no he podido, de verdad. Está todo tan cuidado que asusta. Y lo que no esperaba era ese final. No me acordaba de él, y es sencillamente genial. Te va a sorprender hasta que salten los créditos, pero no apagues la consola hasta que acaben de salir y quédate disfrutando de la gloriosa BSO. A Link Between Worlds es básicamente el sucesor más claro (y similar) de A Link to the Past que resuelve absolutamente todos sus fallitos uno a uno y pule el resto hasta dejarlo brillando.
2. Twilight Princess
El subcampeón. Así como A Link Between Worlds es la fórmula de A Link to the Past elevada al máximo exponente, este lo es de Ocarina of Time, así que puedes imaginarte la calidad que maneja. ¿Y por qué no está el primero entonces? Porque creo que el que queda hace algo que va más allá de todo esto. Este es Zelda 3D puro, mucho más conservador, pero totalmente redondo. No veo como otra entrega 3D que siga los pasos de Ocarina podría superar a Twilight Princess, salvo que intente introducir algo más o se distancie de la base de Ocarina. Además, Twilight Princess es de los que más contenido tienen, multitud de situaciones, y todo muy divertido de jugar. Su producción es bastante ambiciosa, su historia se sigue con mucho interés, y varios de sus personajes son inolvidables. Midna es uno de los que entraría en mi top de personajes de la saga porque, a diferencia de Navi en Ocarina of Time, no solo está ahí para informarnos, sino para acompañarnos y jugar un papel importante tanto para Link como para el jugador. Si hay algo que le faltase a Ocarina of Time en su momento (poco), lo ha logrado traer con éxito Twilight Princess.
1. The Wind Waker
El Zelda definitivo. Lo tiene todo. No digo que sea el mejor en cada uno de sus apartados, pero sí en conjunto. Tiene la cantidad perfecta de libertad y a la vez la cantidad perfecta de linealidad. ¿Quieres meterte a fondo en su mundo? Tienes montones de islas que exlorar, personajes que escuchar y secretos que descubrir, y son todos interesantes. ¿Que prefieres centrarte más en lo necesario y superar los retos que plantean sus mazmorras? Lo vas a disfrutar igual. Su mundo está hecho de tal manera que puede adaptarse a cualquier estilo de juego y ser satisfactorio para cualquier tipo de partida, porque tiene un carisma y personalidad superiores, y porque recoge todo lo bueno que sembró Ocarina of Time y lo mezcla con lo que sería Breath of the Wild en el futuro. ¿Pero no es malo que quiera abarcar tanto? ¿No es malo que sea una mezcla de todo un poco? En absoluto, porque a pesar de todo, por difícil que parezca, su conjunto es de los más uniformes de la saga, si no el que más. Se siente único y fresco sin dejar de ser tan Zelda como el original de NES. Cuando digo que lo tiene todo es porque, tal cual, lo tiene todo, como si todas las otras entregas convergieran en esta, incluyendo las que vendrían después. Tantas veces que he terminado Wind Waker, da igual si solo con la historia principal o si lo hacía sacando hasta la última foto, y nunca he sentido que algo sobraba o faltaba, y por todo esto creo que se merece el primer puesto del top. Para colmo, es jodidamente precioso. Mi estilo artístico favorito de toda la saga de lejos.
Y se acabó. Mucho que comentar de todos ellos, pero créeme si te digo que solo me he centrado en lo importante para que no se quedase esto tan largo. Por hoy me despido. Para los curiosos, os dejo un enlace a mi backlog por si queréis saber algún detalle más sobre mi viaje por toda la saga durante estos dos meses y pico (en las pestañas "All Zelda Challenge" y "Beaten 2023"), y otro enlace a la lista de Youtube con mis gameplays de toda la saga (en inglés).


















