[Reseña] Sekiro: Shadows Die Twice



ESTA RESEÑA NO CONTIENE SPOILERS.



Con Sekiro: Shadows Die Twice lo intenté de salida, pero no era el momento. Ya traía cierta saturación con Dark Souls 3 y me acabé desesperando pronto, así que lo dejé estar. Hasta hace cosa de un mes, que lo volví a empezar, y esta vez con ganas, motivado. ¿Mereció la pena tenerlo tanto tiempo en la reserva? La respuesta es un claro sí.

Sekiro es un título de From Software bastante distinto a los Souls, pero que conseguiremos disfrutar y dominar antes si tenemos experiencia en dicha saga. La principal diferencia es que estamos ante un juego de acción, y no un ARPG. Nada de armaduras, armas o builds variadas. Todo esto queda reducido a vida, poder de ataque y poco más. Tendremos una serie de armas secundarias con algunas mejoras sencillas, pero no cambiamos de arma principal en todo el juego, y esto es porque, esta vez, todo más que nunca va a depender de nuestra habilidad, sin más. Sekiro consiste en dominar su combate.


¿Pero qué combate? Lo primero que se nos viene a la cabeza cuando mencionamos el "combate" de un juego es en cómo te mueves para atacar. Obviamente, atacar es clave en cualquier juego de acción del estilo, pero poco a poco te das cuenta de que no todo es atacar. También hay que bloquear o esquivar los ataques. Y, de nuevo, poco a poco te das cuenta de que aquí la mejor estrategia no es atacar y bloquear o esquivar. La mejor estrategia es el parry.

El parry o la parada es un bloqueo en el momento exacto que recibimos un ataque enemigo. Sekiro consiste en controlar estas paradas, en saber esperar a que el enemigo ataque para frenar cada uno de sus golpes en seco. Dominar los tiempos de cada enemigo es lo que nos lleva a la victoria, y el juego implementa este concepto de manera ejemplar.


Es jodido, sí. De hecho, diría que es el juego de From Software que más me ha costado dominar, pero no te imaginas lo satisfactorio que es cuando lo consigues. Que podemos parar casi cualquier ataque, venga del enemigo que venga, del tamaño que sea. Te hace sentir como el puto amo. Un tío con katana capaz de pararse el peso entero de hasta los monstruos más feroces y temibles con tan solo levantar su arma en el momento perfecto. Es una delicia jugable como pocas, que recompensa el temple y la calma como ningún otro título de la compañía.

Por supuesto, eso no significa que estemos ante un juego de lento gameplay. El personaje se mueve rápido. Y los enemigos también. La clave es reaccionar a tiempo. Un mínimo movimiento del enemigo debe darnos la señal para actuar, y dudar un pequeño instante nos puede costar caro, muy caro: frecuentemente los enemigos pueden llegar a matarte de un par de golpes. Es exigente, pero me gusta que sea así, porque es lo que realmente te obliga a aprender su sistema de combate eficazmente. En un Souls tenemos varias posibilidades según el arma y el acercamiento que decidamos tomar, pero aquí no. Sekiro no es casi nada flexible en ese aspecto, y esta decisión de diseño es arriesgada, pero muy acertada.

Es cierto que algunos bosses no están demasiado inspirados. Algunos de sus ataques son injustos (pocos, por suerte, pero los hay), y la cámara deja de fijarse ocasionalmente. La introducción no me pareció la mejor, ya que tiene un par de picos de dificultad demasiado brutales que pueden echar atrás al jugador, y con razón. Cuando he hablado de aprender el combate poco a poco quería decir demasiado poco a poco: no hace suficiente hincapié en la importancia del parry, y es algo que vas a tener que descubrir a la fuerza, a base de recibir hostias, porque no hay otra forma de seguir avanzando.


Se nota un "stackeo" de comandos mayor de lo necesario (es decir, que no puedes corregir y cancelar ataques con otro movimiento hasta que el personaje ejecute el ataque o sea golpeado), y no puedo obviar que algún bloqueo ocasional de ciertos puntos de viaje rápido me ha resultado molesto. Pero, aún con todo lo comentado, el gameplay compensa la gran mayoría de sus sombras.

No es perfecto como algunos exageran. En absoluto. Tampoco tiene una historia demasiado interesante, pero Sekiro es divertidísimo. Tontea con tu paciencia a veces, pero al final quieres más, y personalmente he tenido que empezar New Game+ tras terminarlo porque quería seguir. Pocos juegos sin carga narrativa (aunque con excelente doblaje al japonés) consiguen que me sienta así tras 28 horas de puro gameplay.