[Reseña] Rance IV -Kyoudan no Isan-



RESEÑA SIN SPOILERS.



Rance IV -Kyoudan no Isan- salió para el mítico PC-98 en 1993. Posteriormente, salieron varias versiones para Windows, y una de ellas es la que he jugado yo, una que trae algunas mejoras QoL y que por cierto se puede adquirir oficialmente de forma gratuita gracias a Alicesoft, la desarrolladora, tanto en japonés como en inglés. Nada mal.

Pero esto no es un remake como 01, 02 y 03. Es más un port refinado. No sé si acabará saliendo un supuesto Rance 04, pero lo que sé es que este Rance IV que he jugado yo se deja disfrutar sin mucho problema a pesar del paso de los años. Tanto a nivel jugable como de estructura me ha recordado bastante a 02, aunque esta vez el sistema de combate ha derivado un poco hacia el SRPG. Teniendo esto en cuenta, sin embargo, sigue siendo más bien sencillo y muy dinámico como de costumbre, aparte de muy divertido y llevadero. Simplemente se ha añadido un sistema de posicionamiento de los personajes para sumarle estrategia.


Las mazmorras son muy similares a lo que pude ver en 02. Quizá un poco más caóticas, porque tenemos distintas torres con exactamente el mismo estilo todas ellas, y la diferencia radica en la distribución de pasillos, habitaciones, pisos, etc.. Aún así, no es un caso como el de, por ejemplo, Zelda II ni de cerca. No es fácil perderse o quedarse confuso, y en todo momento se indica dónde estás. Personalmente, dado que no es un RPG largo (unas 17h me ha durado) y no hay combates excesivos, la exploración me atraía lo suficiente como para investigar a fondo cada piso. Con eso no me ha hecho ninguna falta pararme a grindear en ningún momento, ni siquiera si cambiaba de personaje.

Y hablando de personajes, hay algunos bastante malos en combate pero al menos dan la posibilidad de mejorarlos hasta ser normaluchos (normalmente haciendo cierto contenido secundario). En 03 había unos cuantos que eran y se quedaban inútiles todo el juego, principalmente por un límite de nivel máximo ridículo. Aquí... sigue habiendo límite de nivel máximo. Hay maneras de subirlo, aunque son limitadas. Por suerte, solo me ha hecho falta de verdad una o dos veces, con lo que no me ha supuesto un problema, pero sigo sin comprender qué aporta este límite al gameplay, honestamente.


En cuanto a la trama, no es gran cosa, pero era de esperar, siendo entregas antiguas. Aún así, el punto fuerte continúa siendo Rance en sí. Cada situación que vemos acaba de forma bizarra o cómica gracias a Rance y su forma de vivir. Puede que sea la entrega que menos me ha gustado en ese sentido, pero nada que se note demasiado: es un descojone igualmente. Lo deja claro varias veces, pero a Rance le da igual salvar el mundo a pesar de que lo acabe haciendo un poco sin querer. Se carga a los malos porque le caen mal, más que por ser malos, y se mueve solo si hay chicas de por medio. Es un tío simple, que le gusta lo que le gusta y punto. Pero es tan fiel a sus ideales que resulta un protagonista eternamente carismático, que a pesar de todo lo que haga, no quiero parar de seguirlo en sus viajes (o mejor dicho, precisamente porque hace todo lo que hace). Juega con las reglas no escritas de los RPGs para sorprender al jugador, para darle frescura e interés a una aventura tan aparentemente simplona. Me habría gustado saber más sobre el contexto de los eventos del juego, sobre todo cara al final, cuando se comenta de dónde viene cierto personaje misterioso o uno de los principales villanos sin siquiera presentar su pasado. Aunque insisto en que Rance por sí solo compensa todo esto con creces.


Una lástima que esta vez el arte no acompañe la calidad del título como acostumbra. Al no ser un remake, las ilustraciones y CGs se sienten viejas, poco eróticas cuando eran H. Me ENCANTA el estilo artístico de los remakes y entregas posteriores, y su ausencia esta vez se ha notado. Por todo lo demás, me motiva inmensamente a continuar la saga, ahora con los Rance 4.1 y 4.2.