Título original: Rance 4.1 ~Okusuri Koujou o Sukue!~ (ランス4.1 ~お薬工場を救え!~) | Rance 4.2 ~Angelgumi~ (ランス4.2 ~エンジェル組~)
Título occidental: Rance 4.1 -Save the Medicine Plant!- | Rance 4.2 -Angel Army-
Desarrolladora: Alicesoft
Año: 1995
Sistema: PC-98 / PC
RESEÑA SIN SPOILERS.
Rance, otra vez sin un duro, se ve en necesidad de trabajar para poder -salir de golosas- comer. Esta vez debe investigar (Rance 4.1) y resolver (Rance 4.2) los problemas que experimenta la fábrica de medicinas y curas. Una aventura situada temporalmente poco después de los sucesos de Rance IV, aunque de carácter independiente. La razón por la que he querido dedicar una sola reseña a 4.1 y 4.2 a la vez es porque ambas son dos partes de un mismo juego en realidad. De hecho, en su día salieron con tan solo una semana de diferencia entre ambos. En cualquier caso, se tratan de entregas menores de la saga, y en consecuencia la calidad también ha disminuido.
La trama es más sencilla que nunca, y carece de interés en su mayor parte. El atractivo del juego es simplemente poder reencontrarnos con unos pocos personajes de juegos anteriores, conocer un par nuevos y reírnos de las barbaridades de Rance. Los dos juegos cumplen aunque sin ningún tipo de ambición. Sill no será la acompañante de Rance en esta ocasión, y Athena 2.0 la sustituirá, lo que generará situaciones refrescantes, una dinámica ligeramente diferente. Solo "ligeramente" porque al final da igual quién lo acompañe: Rance siempre hará lo que le dé la gana, solo que Sill solía ser la voz de la razón cuando Rance no la mandaba callar. Athena 2.0, por otro lado, le suele seguir más el juego a Rance. Es extremadamente tonta, aunque habilidosa y conveniente en según qué situación por ser una autómata.
Y si bien Rance 4.1 y 4.2 aportan bastante poco en todos los sentidos, por lo menos me ha hecho reír bastante como es habitual, ese toque humorístico no se ha perdido, y sigue siendo tan loco como siempre. Además, algún personaje nuevo (Genri) me ha resultado gracioso y me gustaría verlo en futuras entegas, así que no me puedo quejar si ya esperaba entregas bastante triviales. Hasta las escenas eróticas se pueden contar con una mano prácticamente.
Lo único que no me ha gustado nada es el combate. Es tan simple y tan trivial esta vez que ni siquiera existe un menú de equipo. No exagero si digo que sería perfectamente posible replicarlo en papel y boli. Son todo números sin más. E insultantemente fáciles. Eso sí: cada juego puede tener unos... ¿10 combates de medio minuto aproximadamente? Vamos, que en el peor de los casos se trata de poner el piloto automático por 5 minutos y ya.
No es que los juegos duren mucho tampoco. Cada uno te da para unas 3 horas completando todo. Al final son entretenidos, pero no mucho más que eso, aperitivos antes de seguir la saga con Kichikuou Rance, que planeo jugar más pronto que tarde.

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