[Reseña] Kichikuou Rance



Título: Kichikuou Rance (鬼畜王ランス)
Desarrolladora: AliceSoft
Año: 1996
Sistema: PC
Género: Estrategia


RESEÑA SIN SPOILERS.
SOLO PARA +18 AÑOS.



Kichikuou Rance llegó en un momento complicado para AliceSoft. O mejor dicho, llegó precisamente porque AliceSoft pasaba por un momento complicado. La compañía estaba al borde del cierre pero la pasión que los desarrolladores tenían por su saga conseguiría que una nueva entrega acabase viendo la luz. La última, la que cerraría la saga. Por suerte, a Kichikuou Rance le fue tan bien que AliceSoft pudo continuar viva. ¿Qué pasó con esa supuesta última entrega entonces? Pues que dejó de ser canon, claro. La compañía quería continuar desarrollando la saga, lógicamente. Unos años después tendríamos Rance 5D, considerado un "soft-reboot" de la saga, pero no tenía sentido seguir los sucesos de Kichikuou Rance, así que fueron ignorados canónicamente.

Es importante tener en cuenta este contexto. Kichikuou Rance es un final apresurado y precipitado para la saga y no voy a comentar nada de esto porque, además de que no me parece justo, sé que no es el final real y tampoco me han importado demasiado las prisas. Pero a pesar de todo esto y a pesar de no ser canon, vale la pena jugarlo, o al menos probarlo. Se nota el cariño que hay detrás de él. Es una entrega especial y diferente. Para empezar, ni siquiera lo consideraría un RPG. Tiene elementos del género, pero fundamentalmente su gameplay está basado en gestión y estrategia pura.


Rance empieza siendo el líder de un grupo de bandidos que se dedica a saquear ciudades, hasta que lo capturan y lo encierran. O al menos eso es lo que ocurre al resto del grupo. Rance, sin embargo, consigue esconderse y escapar. Decide acudir a la ya conocida princesa de Leazas y casarse con ella para convertirse en nada menos que el mismísimo rey de Leazas. ¿Esto qué significa? Significa que esta oportunidad no puede desaprovecharse. A partir de aquí empieza el viaje hacia la conquista del mundo entero.


Me sorprendió que una propuesta tan ambiciosa viniese de una desarrolladora eroge, ¡y en 1996! De apariencia, es como un juego de mesa con tablero. Tu objetivo es conquistar todo lo que puedas a tu manera y a tu ritmo. Pero ojo, que el tiempo no es infinito. Lo interesante es que cada acción (o la ausencia de la misma), por trivial que parezca, va a tener consecuencias. Pueden ser predeciblemente malas o inesperadamente buenas, porque ten en cuenta que esto es Rance: no hay que ser necesariamente bueno para conseguir lo mejor. La mayoría de estas consecuencias no serán inmediatas, o son el resultado de una cadena de sucesos. Es parte de la gracia. Desconoces el resultado, y puede que cuando lo descubras ya sea demasiado tarde para rectificar. Puedes aliarte con unos u otros, negociar por territorio o atacarlo sin aviso, entrar en guerra a escala mundial, utilizar al enemigo por beneficio propio y traicionarlo cuando no se lo espere... o hacer que esté en deuda contigo para siempre, etc.. Hay un sinfín de posibilidades que nunca terminaremos de explorar en una sola partida. El juego te invita a que pruebes, llegues todo lo lejos que puedas y vuelvas a probar otras opciones reiniciando o cargando partida, y te advierto que no será fácil llegar lejos. No hay compasión en tiempos de guerra. Se trata de saber adaptarse a cualquier situación repentina y salir adelante, perjudicado, sí, pero vivo. Por ejemplo, puede que enferme tu personaje favorito. ¿Has construido un hospital? Construirlo no es inminente, así que si empiezas tarde no vas a llegar a tiempo para salvar a nadie. Si lo has hecho, enhorabuena, tienes una prórroga que debes aprovechar para encontrar la cura. Todavía no puedes cantar victoria, pero podrás hacerlo pronto. Eso sí, asegúrate de defenderte bien de ataques enemigos. ¿Seguro que quieres dedicar ese tiempo a buscar la cura, o prefieres mejorar tus unidades para garantizar una mejor defensa? A lo mejor merece la pena rendirse y ceder territorio, quién sabe. Quizá si no hubieras entrado en guerra con tantos enemigos a la vez, ahora sería más fácil soportar sus ataques cada turno. Pero bueno, lo hiciste para llegar antes a la prisión donde tienen encerrado a tus compañeros y evitar que los ejecuten, ¿no? Creo que lo vas pillando. De esto va Kichikuou Rance, y es el jugador el que se encarga de gestionar absolutamente TODO lo que he dicho.


La idea es prometedora, y en teoría pinta fenomenal. Sin embargo, en la práctica no todo es tan perfecto. Adelanto que funciona, pero eso no lo exime de puntos negativos que conforman una experiencia muy repetitiva y que te acabará agotando quieras o no. Para empezar, si piensas jugar el juego sin guia, prepárate a reiniciar una y otra vez. Y cuando digo "reiniciar" no me refiero a cargar partida. Puede que cargar la partida te saque de muchos apuros, pero hay otros que no tendrán arreglo y requieren empezar una partida nueva directamente. Dado que vas muchísimo más rápido cuando lo rejuegas (porque no todo depende de la suerte y ya te lo conoces), a mi no me molesta hacerlo unas cuantas veces. Pero claro, "unas cuantas" tiene un límite, y sin guia vas a llegar a ese límite seguro. Bueno, con guia también, solo que después. Solo recomiendo la experiencia sin guia si te lo tomas como un juego de ir completando poco a poco y no te importa tardar todo lo necesario para llegar a los finales más interesantes. En caso contrario, aconsejo intentar un par de partidas sin guia y, ya cuando te conozcas el juego, tirar de guia. Aunque no la sigas a rajatabla (no hay una única forma correcta de hacer las cosas y el calendario de eventos no es siempre tan estricto), te será útil tener siempre en cuenta cuál es la ruta óptima a la que ceñirte.

Cargar partida significa volver al inicio del turno, así que si haces varias cosas bien y la cagas en la última, te tocará repetir todo el turno de nuevo. Puede que no mueras, pero créeme que merece la pena repetirlo porque las consecuencias por cagarla son igualmente graves. Desde perder todo tu dinero o perder permanentemente los personajes muertos hasta entrar en un camino que te llevará inevitablemente a la derrota absoluta. Para colmo, solo hay unos insuficientes diez slots de guardado.


El juego es difícil la mayor parte del tiempo, pero a veces es prácticamente imposible y necesitas un milagro para seguir avanzando. Siempre se puede remediar, claro, pero si no quieres estar cargando partida sin parar, tocará empezar una nueva desde 0. Entiendo el diseño, ojo, pero esto no lo hace menos frustrante y te plantearás abandonar el juego más de una vez. Sentirás que el juego está tirando tu progreso a la basura a pesar de que lo que llevas jugado ya lo tienes aprendido, y no es una sensación agradable. Aparte, lo dicho anteriormente: hasta que no pruebas algo, no sabes el resultado. Esto tiene su gracia, pero también actúa como arma de doble filo, porque el ensayo y error es mucho más costoso para tu paciencia, y muchas veces se podría haber evitado si se hubiesen aprovechado mejor algunas mecánicas. Especialmente la del ninja. Puedes, por ejemplo, enviar un ninja a una ciudad que quieras invadir para que te proporcione información del lugar, pero es una información bastante inútil la mayoría de ocasiones. Conocerla de antemano no cambia demasiado el resultado de la batalla, vaya. Ese mismo ninja puede reducir las defensas de una ciudad, y de nuevo tampoco eso cambiará nada. Además, solo tiene un único uso por turno entero. Es decir, si en un turno recibes tres ataques de enemigos diferentes, solo puedes usar el ninja para obtener información de un solo ataque. ¿Esto qué significa? Que en el mejor de los casos (porque la mitad de veces el ninja falla), como desconoces la magnitud de los otros dos ataques, puede que envies a tus mejores hombres para luchar contra poco más que civiles y una patata de general, mientras que, de forma paralela, has tenido que apañártelas con otros personajes más débiles para defenderte de los fuertes, y cada personaje no puede ser utilizado más de una vez por turno. Por supuesto, nada que una carga de partida no pueda solucionar, pero ya te toca jugar todo el turno de nuevo y eso significa mucho tiempo perdido a la larga, porque el juego no es tan corto como otros Rance. Fácilmente puede llegar a las 30 horas, y no hablo de conseguir todo. En casi todas las entregas anteriores (quitando 03 que además es un remake) podías sacar el 100% en 5-10 horas, por comparar.


Al final no es una experiencia fácil de recomendar, aunque solo por probarlo creo que merece la pena. Es un juego único, muy divertido cuando quiere e inmersivo, desde luego, pero frustrante. Es genial a veces y otras alterna con hacerte perder la paciencia, así que depende de lo que el jugador pueda soportar. Pero lo que no puedo negar es que hay un bonito esfuerzo detrás de Kichikuou Rance por querer dar a los fans la que iba a ser su última aventura con Rance, la más ambiciosa y grande hasta la fecha antes de irse a la quiebra, para despedirse por todo lo alto. Es un poco anticlimático que no haya sido así, pero joder, me alegro mucho. Se merecían continuar como mínimo hasta el verdadero final: lo que acabaría siendo Rance X, con Kichikuou Rance ya "descanonizado", sí, pero dejando su huella para siempre y convirtiéndose en el prototipo de las que serían entregas posteriores de la saga.