Título: Amnesia: The Dark Descent
Desarrolladora: Frictional Games
Año: 2010
Sistema: PC
Género: Survival Horror
Amnesia: The Dark Descent es un videojuego de terror en primera persona en el que somos... bueno, eso precisamente tenemos que averiguar. Tal como indica el propio título, el protagonista sufre de amnesia y despierta en un sombrío castillo del siglo XIX que deberemos recorrer sin apenas presentación. La idea (y la gracia) es que poco a poco descubramos todo, así que tampoco yo seré más específico.
La historia de Amnesia puede parecer confusa nada más empezar, pero poco a poco va despertando nuestra curiosidad. Hay algún giro que ayuda en mantener nuestro interés durante prácticamente toda la aventura, aunque de cara al final he notado que este interés se había reducido un poco más de lo que me gustaría. Aún así, no supone un problema grave en un juego que no dura mucho más de 8 horas. Y eso sí, la forma de contarse todo es muy indie, podría decir. Papeles y entorno. Sin embargo, no me parece que la narrativa lastre el juego en absoluto porque existe una coherencia muy cuidada entre lo que leemos y lo que podemos observar, lo cual también ayuda a seguir el hilo de los eventos y a, básicamente, enterarse de todo. También tiene una forma muy lograda de guiar al jugador para que no se pierda nada importante sin necesidad de marcadores o recordatorios constantes de lo que debes hacer. No es que personalmente me molesten este tipo de recursos, pero sí entiendo que son más bienvenidos en unos juegos que en otros, y Amnesia está hecho para que no se te indique nada más que lo que vas encontrándote tú, y de hecho es algo que el propio juego te aconseja que hagas la primera vez que lo inicias. En todo lo que a narrativa se refiere, la verdad es que me ha dejado muy satisfecho, y creo que han jugado inteligentemente con los recursos que tenían.
En cuanto a la jugabilidad, debo decir que el juego sabe mantenerse fresco en cada una de sus partes, bien presentando situaciones únicas o puzles diferentes, aunque el gameplay en sí es más bien sencillito: pasearse y coger cosas, poco más. De nuevo, funciona porque el juego dura 8 horas, pero no tiene nada destacable en este aspecto. Eso sí, creo que tiene el nivel de acción justo, que no es mucha, porque no le hace ninguna falta. Los enemigos son más bien bobos y predecibles, y no presentan ninguna amenaza hasta que te ven. Y si lo hacen, es probable que te maten rápidamente, pero vas a reiniciar desde prácticamente el mismo sitio en el que te quedaste. Y me parece todo un acierto. La dificultad debe radicar en la exploración (y lo hace). El terror de Amnesia se construye poniéndote en tensión, haciéndote imaginar cosas que no sabes muy bien si están ahí o no, sin enseñártelas. Simplemente existe la posibilidad de que te las encuentres, pero depende sobre todo de ti, y no tanto de si el juego decide asustarte. Se siente natural porque temes a lo que no ves, y es esa duda permanente que el juego consigue generar en tu cabeza lo que me ha gustado tanto de su propuesta. No por nada lo peor que te puede pasar es que te quedes sin yesqueros o aceite para la lámpara, y es algo que te pasará sobre todo al principio, y son esos momentos los que mejor he acabado recordando tras terminar el juego. Es una lástima que a partir de la segunda mitad sigas encontrando la misma cantidad de yesqueros y aceite, porque ya has aprendido a gastar tus recursos con mucho más cuidado y ahora te duran más. Lo suficiente para que sea raro quedarte a oscuras en todo el último tercio del juego, salvo que vayas muy a saco, claro. Aún así, no le quito mérito al resto de la experiencia.
Al final no es un juego que te vaya a volar la cabeza, ni tampoco uno con momentos o eventos memorables, pero es un título muy entretenido, disfrutable y bien hecho a pesar de sus tan limitadas mecánicas. Continuaré la saga sin duda.