RESEÑA SIN SPOILERS.
Jugablemente nunca me llamó demasiado, ni ahora ni antes. No soy especial fan de los juegos de disparos en tercera persona, y me olía que este aspecto se apoderaría sobre el componente rolero del juego. Infravaloré las capacidades de Bioware en aquel entonces, lo admito. No sabía mucho sobre ellos porque la verdad es que mis intereses ya se decantaban mucho más hacia el mercado japonés. Es cierto que el gameplay por sí solo no ha sido lo único que me ha convencido de que estaba equivocado con mi impresión inicial, pero se nota que los desarrolladores se han esforzado en mezclar RPG y TPS en un conjunto híbrido que, como mínimo, funciona bastante bien. Muchas veces los compañeros no te hacen caso cuando les mandas una orden, o se quedan atrapados en la sala de antes, pero poderme parar a leer qué equipo me venía mejor con tranquilidad y qué estadísticas me convenía subir me ha hecho sentir como en casa como jugador habitual de RPGs. Además, no entiendo por qué el Mako fue tan criticado en su día, porque a mi me parece refrescante y divertido teniendo en cuenta que lo manejamos ocasionalmente, normalmente antes de una misión. Sé que lo han mejorado en la Legendary Edition (la versión que he jugado), pero parece que las críticas se refieren más al concepto en sí, y este sigue siendo el mismo.
Las misiones secundarias son quizá el punto más débil de Mass Effect. Aún acabándolo de jugar y habiendo hecho casi todo el contenido opcional (diálogos, visitas y revisitas a marcados lugares, secundarias excepto las de coleccionar cosas...), si me das de nuevo la lista de secundarias, el título de cada una, no sabría decirte exactamente cuál era cuál. No las definiría como olvidables, y a pesar de todo las he completado porque me lo pasaba bien, no por otra cosa, pero son todas demasiado similares. Casi todas tienen la misma estructura, el mismo diseño y hasta enemigos colocados de la misma manera, y salvo el DLC que es una secundaria un poquito más compleja (no mucho más, aunque más larga), hecha una, hechas todas. Aún así eran entretenidas, porque al menos no se alargan más de lo necesario, y todas planteaban un pequeño dilema que resolver o daban algo más de contexto e información del world-building, no solo del primer Mass Effect, sino de la trilogía entera. Por ejemplo, hay cierta organización bastante importante que apenas se menciona en el primero y creo que, como mínimo, debería sonarte de algo antes de terminar el juego. Más allá de eso, no hay nada que calificaría de "necesario".
Y ahí acaba lo "malo" del juego, porque todo lo demás me ha encantado, en pocas palabras. El prólogo es simplemente brillante. Empiezas directamente, a punto de ser enviado a una misión que parece importante. Apenas se introducen unos pocos conceptos antes de la acción. Aquí conoces a los primeros personajes y también, aunque no lo sepas todavía, algunos de los elementos clave de la trama del juego. Dado que apenas hay tiempo de aburrirse, enseguida ya me sentía dentro del juego. En cuanto empiezas a entender lo que haces, empiezas a hacerte preguntas, y tras unas cuantas sorpresas termina el prólogo. Aprovechando que tus cinco sentidos están alerta, es cuando el juego deja que te tomes tiempo para explorar e investigar todo lo que te apetezca sobre el mundo del juego y los personajes que lo habitan. Es una manera tan efectiva como práctica de sumergir al jugador en la obra. Y a partir de aquí todo va a mejor a pesar de que nadie te obliga a detenerte y dejar tu objetivo principal un poco apartado. Yo lo he hecho porque he querido, porque realmente me interesaba saber más sobre... todo, básicamente, y puedo decir que, por si fuera poco, he sido recompensado más adelante por ello porque ya nunca más he sentido que estaba perdido o desconectado durante la trama. Las piezas del puzle van encajando y conectándose muy poco a poco al principio y mucho más rápido de cara al final, que es épico e intenso, pero solo porque todo lo anterior ha mantenido un ritmo adecuado, y porque ya puedes reconocer el peso de los eventos que están ocurriendo a medida que avanzas.
Narrativamente Mass Effect es un juego muy rico y de amplias posibilidades. Principalmente porque juega con interpretar los conceptos presentados desde diferentes perspectivas, ayudándose de los propios personajes principales, se trate de una especie extinta hace miles de años o de uno de los varios temas complejos que el juego trata con acierto. Cada personaje tiene unos valores muy distintos, una forma de ver y entender el mundo que no siempre se alinea con las de nuestro Shepard. Cada especie tiene unas costumbres y una forma de vivir, cada organización tiene unos principios, etc. Y como jugador pues te lo crees, y esto es crucial. Te lo crees porque, valga la redundancia, es creíble. Dentro del propio universo ficticio que tanto se esfuerza en construir cada detalle del juego, hay cabida para todo lo que observamos, y es lógico esperar puntos de vista distintos sobre prácticamente todo. Es un universo coherente y sincero, que rebosa el respeto y la pasión que los desarrolladores tienen por el trabajo que han hecho. Pero cuando hablo de puntos de vista distintos no me refiero a "sí" o "no", blanco o negro, no. Lo que digo es que entiende el matiz. Los temas que toca el juego se abordan de forma extendida precisamente porque existen los matices, algo que se ha perdido en historias modernas. La sutileza de los distintos diálogos a elegir (y la sorprendente cantidad de estos, por cierto) y el esfuerzo por parte de los creadores para que cada respuesta suene natural en cada situación hace posible la inmersión por parte del jugador. Sin meta-comentarios pretenciosos, sin ironía gastada, sin chistes marca Reddit, sin lecciones morales que nadie ha pedido ni propaganda ideológica. Mass Effect no podría crearse hoy día. Ni de coña. Y eso habla bien de él, y me hace apreciarlo aún más actualmente. Solo como ejemplo, diré que habla del racismo, entre otras cosas, y nunca deja muy clara su definición. Pero eso es justo lo que buscaba. Porque definirlo es imponerlo, y ahí viene el error. Es un RPG, ¿no? La idea no es dejar claro que Ashley Williams es racista. La idea es que sea el jugador quien se lo diga si quiere, de la misma forma que puede darle la razón, que puede intentar que cambie su opinión o puede reafirmar sus ideas si está de acuerdo con ella. Pero ahora corre y dile esto a la Bioware actual, sin ir más lejos. Muy probablemente, Ashley sería la peor persona del mundo por cometer el imperdonable crimen de pararse a pensar en la humanidad en un entorno incierto y, para que no quepa duda, los humanos habrían sido retratados como los villanos de toda la historia en un muuuy original giro argumental, e idealmente liderados por un hombre que sospechosamente y para nada intencional, recuerda a Donald Trump. Esto es lo que arruina las historias y rompe la inmersión. Por esto Mass Effect 1 es una genialidad y Dragon Age: The Veilguard, un esperpento. Sin más. Por si no era obvio, de la Bioware de Mass Effect 1 no queda nadie ya (menos de un 5% según ChatGPT, para que te hagas una idea).
En cuanto al remaster en sí, en general he notado una mejoría considerable respecto al original. No solo en iluminación y sombras que es donde mejor luce en comparación, sino también en pequeños pero importantes cambios QoL, interfaz, movimiento y control, personalización, etc.. Es el mismo juego al fin y al cabo, pero más pulido. O sea, un buen remaster. Más que esto es innecesario. A nivel de sonido y música no he dicho nada porque pienso que está a la altura de todo lo que he comentado, y lo mismo sobre los personajes. No es obligatorio hablar frecuentemente con ellos, pero lo he hecho porque hay un gran trabajo detrás que me ha motivado a seguir conociéndolos por mi mismo, sin que nadie me lo diga, y me sorprende que haya podido conectar tanto con ellos a pesar de no venir de creativos japoneses y en no mucho más de unas 30 horas que me ha durado. Todos plantean un trasfondo interesante y contribuyen al world-building, hay una sensación de compañerismo entre Shepard y ellos que evoluciona y permite que moldees estas relaciones interpersonales según tus acciones, decisiones, respuestas y puntos de vista.
Sobra decir que me ha encantado Mass Effect tanto como título como introducción a la trilogía, y que me muero de ganas de continuar con el segundo.