Los remakes son basura




Hace años que existen los remakes de videojuegos, pero esta última década ha supuesto un boom absurdo en una práctica que, cada vez más, está matando la poca y decadente creatividad que queda en una industria en la que las grandes compañías se gastan más dinero en el desarrollo de menos cantidad de títulos y de peor calidad.

Los remakes se venden como la manera definitiva de experimentar un título, el lanzamiento que necesitábamos para poder disfrutar apropiadamente de un videojuego. Basta con investigar un poco para saber que esta definición no solo es absolutamente falsa en prácticamente todos los casos, sino que además no tiene ningún sentido artístico y oculta las verdaderas intenciones que hay detrás de un remake, eso sobre lo que no quieren que te pares a pensar demasiado. Calla y compra el producto nuevo.


Desde un punto de vista comercial, los remakes resultan desgraciadamente atractivos para las empresas por razones obvias. Desde un punto de vista artístico, sin embargo, no lo son para nada. Desde ya voy a dejar claro que no existe ningún remake que sea necesario. El término "necesario" es, en este contexto, extremadamente subjetivo, pero en general la gente suele defender esta idea con respuestas idénticas o equivalentes a "ahora puedo jugar al juego" o "me ofrece más opciones". Ambos argumentos son deshonestos, tanto si eres consciente de que te están engañando como si eres tú el que engaña.

No, no es ahora cuando puedes acceder al juego. Ya podías hacerlo antes. Es muy fácil descargar una ROM y configurar un emulador para ejecutarla. La mayoría de emuladores funcionan perfectamente en cualquier patata de ordenador, y si hablamos de consolas demasiado recientes, entonces debería haberse hecho un port en vez de un remake, con mejor resolución (lo que ofrece un emulador por defecto, por cierto) y, si aplica, corrección de bugs. Sea como sea, el remake es innecesario. La excusa de que "no todo el mundo tiene ordenador" es una patraña. Casi todo el mundo lo tiene, seamos sinceros. Salvo excepciones, cierto, pero no tiene sentido desarrollar un remake enteramente para unas pocas excepciones. Y si aún estás pensando en otra excusa, si vas a poner tantas pegas para jugar al juego original pero comprarías de cabeza el remake, es porque el juego original no te interesa tanto como crees (o quieres hacer creer), y la única razón por la que el remake te interesa es por consumir moda, lo nuevo; la obra en sí es secundaria.

P3 Reload destroza y P5-fica la interfaz en forma de cilindro de revólver del original.

Y no, un remake no ofrece más opciones tampoco. Teóricamente sí lo hace, porque ahora tienes el original y el remake (como mínimo, porque luego tienes casos ridículos como el de The Last of Us y su decena de lanzamientos distintos para dos únicas entregas), pero en la práctica no, y aquí es donde se esconde el propósito oculto de los remakes que comentaba al principio. Los remakes son productos diseñados deliberadamente para reemplazar el título original.

Un par de búsquedas bastan para darse cuenta de que un remake no está hecho para ofrecer opciones. Si te están señalando exactamente cuál debes elegir es que las intenciones son otras. Forzándote a que lo elijas si quieres jugar al juego, incluso. El objetivo es sencillamente que un jugador estándar ni se plantee acudir al original. Te invito a que busques "Silent Hill 2", "The Elder Scrolls Oblivion" o "Demon's Souls" en internet utilizando solo esas palabras. Es importante que no especifiques la versión porque se trata de que no añadas "remake" a las búsquedas ni nada por el estilo. Observa los resultados. Como mínimo la primera página de estas búsquedas solo muestra resultados relacionados con los remakes, y no hay prácticamente nada sobre el título original, que queda enterrado más allá, donde ese usuario estándar ya no suele mirar.

Fíjate también en la nomenclatura de estos remakes. No se llama "Silent Hill 2 Remake" o "Demon's Souls Remake", ¿verdad? El título oficial es simplemente "Silent Hill 2" y "Demon's Souls" porque la intención no es ofrecer opciones. Es y siempre ha sido reemplazar y borrar el original, para que automáticamente pienses que este es el juego que buscas. La idea no es indicarte que estos son los remakes de esos juegos, sino que esos son, sin más, estos juegos. Solo el remake de Oblivion está acompañado de "Remastered" en el título, pero de nuevo, no es casual que se utilice "Remastered" y no "Remake", ya que todos sabemos que un remake puede traer cambios no siempre acertados (prácticamente nunca acertados, de hecho), pero un remaster es un tema distinto. Un remaster real solo altera un par de cosas para mejorar la experiencia, sin arrancarla de raíz. ¿Por qué elegirías el original habiendo remaster? Por supuesto, esto en la práctica es falso, pero es lo que quieren que pienses si, lógicamente, antes te has interesado un mínimo por los originales. El remake de Oblivion en este sentido es un remake, no un remaster. Y sí, sus cambios lo convierten en un desastre.


Pero lo más peligroso de esto es, sin duda, el factor revisionista que conlleva la práctica de manera inherente. El remake de Oblivion, por ejemplo, elimina cualquier alusión al género en el editor de personajes. No eliges un hombre o una mujer como tu personaje. En su lugar está el ya típico e intencionalmente ambiguo "body-type" 1 y 2, que priva a los personajes de humanidad y rompe la inmersión de un mundo creíble y cohesivo con agendas políticas concretas modernas. El remake de Dead Space altera los diseños de los carteles de las paredes y los iconos del baño. Una respuesta típica a la mención de este tipo de práctica en los videojuegos suele ser que no importa, que esto no cambia absolutamente nada del juego, ignorando el hecho de que, si esto fuera así, nunca se habría alterado en primer lugar. Este tipo de respuesta considera el caso como uno anecdótico, y lo sería si fuera uno aislado y aleatorio. Pero no lo es. Son una serie de cambios que se están aplicando metódicamente en cada vez más juegos nuevos, y están estrechamente relacionados con ideología específica actual. Importan, y no poco.

Los videojuegos son un medio consumido por gran cantidad de gente. La suficiente como para poder servir eficazmente como propaganda si así se desea. Quejarse o intentar silenciar a los que la señalan, critican o simplemente informan sobre ella te hace cómplice de aquellos, sistemáticamente superiores a ti, cuyo deseo no es otro que forzar la normalización de su ideología concreta, sin ningún tipo de oposición significativa que actúe como obstáculo. No importa, entonces, cómo o cuánto influyan estos elementos en el gameplay (y, en última instancia, su importancia es completamente subjetiva), ya que todo forma parte de ese esfuerzo coordinado en "forzar comportamientos", exactamente como decía Larry Fink en una de sus entrevistas que puedes encontrar en internet. Y Larry Fink es el CEO de BlackRock, una compañía que, no casualmente, posee gran cantidad de acciones de múltiples empresas de videojuegos. Este tipo de corporaciones principalmente y otras que actúan de forma más directa, como Sweet Baby Inc., influyen a niveles preocupantes en la alteración meticulosa de los videojuegos modernos, o dicho de otro modo, en obras artísticas que consumen millones y millones de gente de todo el mundo. Si bien secuelas como Dragon Age: The Veilguard o IPs nuevas como Dustborn pueden ser muchísimo más explícitas, esperpénticas y desmedidas en su propaganda, un remake puede erradicar obras anteriores de la memoria colectiva.


Cabe, además, mencionar las innumerables faltas de respeto que un remake muestra por la obra original. No hablo de mejoras QoL (que pueden ser positivas pero muchas veces no compensan los destrozos), sino de los innecesarios cambios que arruinan artísticamente la obra: cambios de planos, un aspecto visual completamente distinto, normie-ficación de mecánicas, la no inclusión de escenas o elementos específicos presentes en el juego original (a veces, sin razón aparente), etc. Y esto ocurre frecuentemente porque, en muchas ocasiones, los remakes se encargan a terceras compañías que no tienen ni el talento ni el respeto que sí tenía la desarrolladora original por su obra. Y digo "tenía" porque, incluso si el remake técnicamente lo hace la misma compañía, un enorme porcentaje (fácilmente un 90%) de sus desarrolladores van a ser diferentes. Su único objetivo es escupir sobre el juego original y vender su nueva versión como la definitiva, si puede ser, a precio de juego nuevo, porque lo han destrozado pero se han esforzado en destrozarlo. Un remake suele carecer de toda esencia, de alma, porque la pasión con que se hizo el original ha sido sustituida por pereza, despreocupación y avaricia, sin contar otras motivaciones ocultas como mencionaba más arriba.

Soul vs. soulless

Y entonces, ¿qué conclusión sacamos? Si un remake cambia cosas es malo, y si cambia poco no es un remake en absoluto. ¿Cuál es, artísticamente, el sentido de un remake? Esa es la cuestión. Ninguno. No tienen sentido. Son completamente innecesarios. Y eso en el mejor de los casos, si de alguna manera se libra de todos los males que he comentado previamente. No obstante, como en todo, hay excepciones, como ese famoso remake del primer Resident Evil, que igualmente no era necesario pero por una vez se agradece. Pero estos casos son muy contados, y suelen darse solo en condiciones específicas, como cuando el título original estaba limitado por tecnología de la época, incompleto u en otra situación que pudiera perjudicarlo. El remake de Resident Evil fue ingeniado por gente que sabe, que entiende el original y a la que le importa. Obviamente. Es la gente que hizo el propio juego original, sin ser manipulados por unos pocos cuyas intenciones van a ser otras bien distintas. Actualmente puede asumirse que el desarrollo de un remake es una mala noticia y en el 99% de los casos no te estarás equivocando.