La leyenda de Artorias



CONTIENE SPOILERS IMPORTANTES DE DARK SOULS Y SPOILERS MENORES DE DARK SOULS 2 Y 3


A pesar de formar parte del DLC, Artorias es uno de los personajes más queridos del primer Dark Souls. Su pelea de jefe está considerada como una de las más complicadas del juego debido al poco respiro que da al jugador entre ataques, y solo cuando el jugador aprende a esquivar sus acometidas cara a cara, sin huir, es cuando siente que está dominando en la batalla. Pero Artorias es más que todo esto. En esta entrada contaré su historia desde sus orígenes hasta que el No Muerto Elegido le da descanso finalmente y más allá.


ARTORIAS, PRÍNCIPE DE BALDER

Balder es un antiguo reino mencionado en Dark Souls. Probablemente te suene por sus caballeros, los Caballeros de Balder.


Aunque ya poco queda de ellos, Balder fue una tierra de valientes hombres gobernada por el Rey Rendal, que solo aparece mencionado en el juego. Según la descripción del Anillo de Protección:


Podemos concluir que Rendal fue un caballero altamente capaz, de leyenda. Aunque debo decir que este texto es algo exagerado en español e inglés, ya que en japonés original, ese "dragón gigante" es en realidad un draco gigante, y no especifica que Rendal lo hiciera pedazos, o siquiera que lo derrotara, pero sí cuenta que las garras del draco "no fueron suficientes para hacerle daño" (巨大な飛竜の爪ですらも 彼を十分に傷つけなかったという). En cualquier caso, hay que admitir que Rendal no era poca cosa, y sus hazañas no eran anécdotas comunes.

¿Y qué pasó con Rendal? Uno de los NPCs más olvidados de la saga, el Mercader Alicaído de la Fortaleza de Sen, nos cuenta si lo encontramos (y es prácticamente lo único que podemos sonsacarle) que el Rey Rendal, junto a otros poderosos personajes como Tarkus Hierro Negro o Sombrero Grande Logan, falló en su intento de superar la Fortaleza de Sen para llegar a Anor Londo. Esto, no obstante, no confirma que Rendal haya muerto. Pues el propio Logan está atrapado en una jaula y es el jugador quien lo libera. El Mercader Alicaído habla de aquellos que "fallaron", aunque no necesariamente murieron.

Sin embargo, las conclusiones que saco tras leer la descripción de la Armadura de Balder no son positivas:


Rendal intentó frenar la invasión de No Muertos de su reino, resultado de la rápida expansión de la Maldición de los No Muertos. Dado que la Maldición se propaga con la muerte y el Rey estuvo muy cerca de ella en todas las batallas que libró a lo largo de su vida, incluso alguien tan fuerte como él acabó sucumbiendo a ella. Probablemente no tuviera un final digno de su historia.

Pero Rendal dejó algo para el mundo. Algo que viene sugerido por su propio nombre, la mayor de las pistas. El nombre "Rendal" tiene raíces Germánicas y significa, precisamente, "lobo" y "escudo". Seguramente esto basta para que puedas hacer la conexión en tu cabeza, pero por si no quedaba claro, esto es lo que dice el Gran Escudo de Caballero Lobo:


Claramente esto no es casual. Ese "caballero mancillado por la Oscuridad" no es otro que Artorias. El Rey Rendal de Balder tuvo un heredero, un hijo, llamado Artorias. Su nombre recuerda sospechosamente al reino de Astora, del que Balder era parte, por lo que uno puede asumir que Artorias recibió su nombre junto al destino de convertirse no solo en el futuro rey de Balder, sino de Astora entera.


LA PRUEBA DE VALOR DE ARTORIAS

A pesar de haber nacido príncipe de Balder, a Artorias no se le regaló nada. Cuando Gwyn buscó crear una orden de caballeros, los caballeros de Balder tuvieron que demostrar su valía en la Fortaleza de Sen, y es por ello que, aún durante nuestro viaje como No Muerto Elegido, podemos ver varios de ellos en nuestro paso por la Fortaleza. Artorias, del mismo modo, tuvo que superar las duras pruebas de la Fortaleza, pues aspiraba a ser parte del ejército de Gwyn. Y a diferencia de su padre, él sí logró llegar hasta Anor Londo.

Artorias alcanzó Anor Londo y no solo se convirtió en caballero de Gwyn, sino que acabó siendo uno de los más importantes con el tiempo. Gwyn lo seleccionó por su voluntad de acero, junto a otros tres, para que lideraran la nueva orden de caballeros. Gwyn otorgó un anillo a cada uno de los cuatro. Artorias recibió el Anillo del Lobo.


Cabe mencionar que, en algún momento, Artorias se hizo amigo de un fiel lobo gris llamado Sif, que lo acompañó en sus viajes sin separarse de él.

Así, Artorias demostró ser uno de los caballeros más capaces de Lordran por sus propios méritos y hazañas. Un verdadero caballero del que tanto Balder como toda Astora podían estar orgullosos, incluyendo, por supuesto, el Rey Rendal. Un heredero digno. Era un ejemplo a seguir para su gente.


LA IMPORTANTE MISIÓN DE ARTORIAS

Cuando la Maldición de los No Muertos se extendió de forma descontrolada por toda Oolacile, la Serpiente Primordial Kaathe se aprovechó de la desesperación del pueblo para engañarlos con promesas falsas sobre su salvación, que llegaría si desenterraban la tumba del Furtivo Pigmeo (tal como cuenta Chester en una conversación con el No Muerto Elegido). En su lugar, esto desató la ira de la salvaje bestia, que buscaba el colgante de su amante (Colgante Roto) casi por puro instinto, lo último que lograba recordar. Oolacile fue invadida y arruinada por El Abismo.



Manus, el Furtivo Pigmeo, logró encontrar una dama llamada Anochecer de Oolacile, que por alguna razón le recordaba a su antigua amante, y la secuestró en un intento por recuperar lo que era suyo.

Gwyn, que temía la expansión del Abismo hacia otras tierras hasta alcanzar Anor Londo, no tuvo otro remedio que enviar a uno de sus mejores hombres. Artorias fue el caballero elegido para apaciguar al Furtivo Pigmeo y rescatar a Anochecer de Oolacile. Su misión consistía en convertirse en el héroe de una historia arquetípica del caballero que vence al mal y rescata a una princesa en apuros. Artorias era el caballero más apropiado para ser protagonista de dicha historia, y aceptó su misión, partiendo hacia Oolacile junto a su fiel lobo Sif.


LA CAÍDA DEL MITO

Gwyn, sin embargo, sabía que estaba enviando a Artorias a una misión suicida. Había jugado a ser Dios, alterando gravemente el ciclo Luz-Oscuridad (Día-Noche) del mundo para poder seguir gobernándolo. El Abismo representa esa Oscuridad reprimida que él mismo había intentado encerrar en un simbólico inframundo, y que ahora estaba filtrándose descontroladamente hacia la superficie, hasta que acabaría alcanzando, tarde o temprano, el hogar del propio Gwyn en Anor Londo. Su solución al problema solo podía ser temporal, y es por ello que la misión de Artorias estaba condenada al fracaso.

Cuando Artorias encontró a Manus, fue sorprendido por un poder sin precedentes, un anhelo tan profundo que podía corromper a cualquier hombre. Anticipándose a lo inevitable, Artorias utilizó todo lo que tenía para crear una vía de escape para su compañero Sif. Le ofreció su espada y lo protegió con su escudo de la Oscuridad del Abismo. Artorias, a cambio, se quedó completamente expuesto a la Oscuridad del Abismo.


Al menos, pudo conseguir que su fiel lobo escapara, junto con un anillo llamado Pacto de Artorias, pues su misión todavía no había sido cumplida, y alguien, en algún momento, debería convertirse en su sucesor y derrotar a Manus. Artorias fue un fiel y valiente caballero hasta el final, y se sacrificó por su compañero con la esperanza de que este encontrase un heredero digno de su leyenda, todavía inacabada. Finalmente, Artorias cayó víctima del imparable Abismo.



SIF, EL GRAN LOBO GRIS

No menos fiel y valiente que Artorias, Sif decidió cumplir la voluntad de su amigo. Esperó tanto tiempo que Oolacile desapareció, convirtiéndose en lo que ahora se conocía como Jardín Tenebroso, pero Sif no se rindió. Sif supone un desafío que el No Muerto Elegido debe superar para demostrar que es el digno sucesor de Artorias, y solo si este No Muerto logra derrotarlo, podrá acceder al anillo Pacto de Artorias y será capaz de cruzar el Abismo.


Como curiosidad, aunque la progresión normal de un jugador de Dark Souls requiere pasar por Sif antes de llegar a Artorias en el DLC, es posible hacerlo al revés. Si el jugador derrota a Artorias antes de enfrentarse a Sif, este es capaz de identificar el olor de su amo en el No Muerto Elegido. Su rostro se apacigua, dedicándole a continuación un último adiós a su compañero en forma de triste aullido, o quizá sea un saludo, pues pronto podrá volver a reunirse con él. Aceptando su destino, Sif empuña la espada de Artorias y lucha contra el No Muerto Elegido, que aspira a convertirse en el heredero del mito.


EL VERDADERO PROTAGONISTA

Cuando el No Muerto Elegido viaja al pasado para acceder a Oolacile y rescatar a Anochecer (DLC), debe combatir contra Artorias. Esta versión del caballero está completamente corrompida por el Abismo. Es un Artorias que anhela Oscuridad, que inconscientemente recuerda los duelos que él disputó en esa misma arena y se dispone a disputar el último. A pesar de no estar en absoluto en su mejor momento, Artorias sigue suponiendo un memorable desafío para el jugador, que es quien debe darle merecido descanso y quien, en realidad, se convertirá en el protagonista de la leyenda, el que más adelante derrotará a Manus, el Padre del Abismo, y rescatará a Anochecer de Oolacile.


Artorias representa la subversión del arquetipo de héroe clásico. El ideal de caballero, el sucesor perfecto de un fuerte rey y el modelo a seguir para toda su gente. Es una clara personificación de ese legendario caballero destinado a convertirse en el protagonista de una épica historia. Pero Artorias falla en su misión, cayendo en la tentación del Abismo. Es el jugador, un No Muerto sin nombre, olvidado y del que prácticamente nadie tenía ningún tipo de expectativa, quien hace historia en realidad.

Cuando el jugador rescata finalmente a Anochecer, esta agradece la labor que habéis hecho tanto tú como Artorias. Al fin y al cabo, el No Muerto Elegido se ha convertido en ese Artorias mítico que nunca existió, que logró regresar a casa tras acabar con el Abismo, mientras que el verdadero Artorias acaba hundido en la Oscuridad del mismo, y lo único que queda de él es un cascarón prácticamente vacío.

Como curiosidad, Anochecer también menciona haber sentido ciertas emociones de Manus cuando se encontraba cerca de él. Estas emociones evocan las que más adelante, en Dark Souls 2, quedarán personificadas como "hijas" del Abismo (Elana, Alsanna, Nadalia y Nashandra), que al igual que Manus con Artorias, tentarán a otros héroes para que dejen de cumplir sus importantes misiones. Pero esto lo dejo para otra posible futura entrada de lore.


RECUERDO Y LEGADO DEL CAMINANTE DEL ABISMO

A pesar de todo, el No Muerto Elegido será olvidado por la historia, igual que el Furtivo Pigmeo. Es Artorias quien será recordado erróneamente como el héroe en esta leyenda, como el héroe que frenó al Abismo en otra muestra de revisionismo irónico del primer Dark Souls.


Ciaran, otra de los cuatro Caballeros de Gwyn, aparece justo después de derrotar a Artorias delante de una pequeña tumba que ella misma construye en la arena donde el No Muerto Elegido lo derrota. Te pide el favor de entregarle el alma de su "amigo" (posiblemente amado).


En un futuro, será Sif quien cuide de la tumba de su amigo, y es aquí donde el jugador puede encontrarlo. Detrás de su lápida, encontramos el Anillo del Abejorro, que pertenecía a Ciaran.


Y no solo Ciaran y Sif. La leyenda de Artorias será recordada durante muchísimo tiempo, hasta el punto en que en Lothric se acaba creando una Legión de No Muertos que rinden culto al caballero Artorias, quienes heredan su alma, contenida en su sangre, y juran contener el Abismo. Irónicamente (cómo no), los Vigilantes del Abismo caen víctimas de su Oscuridad exactamente igual que Artorias, matándose entre ellos una y otra vez después de descubrir que el alma de Artorias, que todos ellos comparten, está completamente corrupta.