Por si fuera poco, como respuesta a estas sospechas, los mismos medios que lo han puesto de obra maestra atemporal, han salido a defenderlo a capa y espada. Hasta las cuentas oficiales de Xbox y de The Game Awards han dedicado posts exclusivamente a este pequeñísimo, modestísimo juego. Claramente, esto no es normal en un supuesto indie.
Annapurna se encarga de la publicación de Mixtape, pero si el hecho de tenerlos como publisher detrás no hace que te cuestiones lo de "indie", déjame decirte que Annapurna es la compañía de Megan Ellison, la hija del fundador de Oracle, nada menos que uno de los diez hombres más ricos del planeta, sin exagerar.
Efectivamente, no estamos hablando de un juego indie cualquiera. Estamos hablando de la mayor industry plant de los últimos años. Es decir, un fenómeno fabricado o éxito manufacturado con una gran operación de marketing detrás pero que aparenta popularizarse de forma orgánica. Mayor incluso que Clair Obscur: Expedition 33, que por lo menos no debe todo su éxito a los medios. El día de salida, varios influencers y youtubers ya tenían en su casa todo el merchandising de Mixtape preparado (camisetas, ediciones especiales...), pero tú tienes que creerte que no es más que un pequeño indie.
La cosa es que lo de tratarlo como uno de los mejores videojuegos de la última década (como poco), se desmonta por sí solo en cuanto lo miras un poco por dentro. Y lo de mirar tampoco es coña, porque el título literalmente se juega solo. Ya entiendo por qué les gusta tanto a los periodistas de videojuegos. Es un walking sim glorificado, con algún minijuego aleatorio en los que ni siquiera puedes fallar. Hasta una Visual Novel es más difícil de terminar que esto.
Y ya que menciono las Visual Novels, hay gente que se atreve a comparar Mixtape con ellas. Nada que ver. Las Visual Novels han construido por su propia cuenta un género en el mundillo, un espacio único que te ofrece experiencias que simplemente no vas a encontrarte en ningún otro género, ni siquiera en otro medio, porque una Visual Novel no busca ser una película ni un libro, sino su propia cosa. Acepta su propia naturaleza como videojuego y se vende como tal, y por norma general de forma mucho más honesta que Mixtape. En Japón no existe el término "Visual Novel" para describir lo que allí llaman Adventure Games, que son simplemente videojuegos basados en texto y engloban desde Ace Attorney hasta Saya no Uta, por decir un par. Como aquí las aventuras gráficas, se sienten como videojuegos sin importar la cantidad de gameplay que tengan (lo cual es, en cualquier caso, una medida inexacta que no puede ser usada de forma efectiva para definir límites) porque aceptan su propia naturaleza, y no pretenden ser otra cosa. Ahí es donde radica mi problema con Mixtape.
No tengo ningún problema en considerar Mixtape un videojuego si así se vende. El problema es que Mixtape no quiere ser un videojuego. No se siente como uno porque no desea serlo y no desea que pienses en él como un videojuego. Es insincero. Incluso diría que se avergüenza de su propia naturaleza para intentar elevarse como "arte" por otros caminos, porque cree que nunca podrá alcanzar esa grandeza si no es algo más. Pero precisamente esa actitud es lo que lo aleja de la excelencia.
A nivel narrativo es igual de pretencioso. Personalmente, pude adivinar de qué va Mixtape tan solo observando su estilo visual. Son los años 90 imaginados por un Redditor. Un grupo de jóvenes rebeldes y engreídos llevan a la práctica el eslogan "be gay, do crime" sin ningún tipo de consecuencia. No me creo al grupo y tampoco en el contexto de los 90, qué quieres que te diga.
Todo en este juego se siente... falso, podríamos decir. Las conversaciones son generalmente estúpidas, impropias de un adolescente de la época. La nostalgia es de una época que no existe, no como tal. Los minijuegos te engañan para que creas que estás superando un pequeño desafío, pero no hay ningún reto, solo la ilusión de estar interactuando con el juego de alguna manera porque se ha vendido con un videojuego al final. El fenómeno que ha supuesto, los análisis pagados, las notas que ha recibido, que se trate como un indie... ¿Entiendes a qué me refiero cuando lo describo como "falso"? Todo en Mixtape es deshonesto. Ah, y no faltan los personajes animados a 15fps (porque todavía estamos sufriendo las consecuencias de Into the Spider-Verse), que no sé qué pintan en un juego que debería recordarte los 90. ¿Y qué decir de escenas como la siguiente?
No voy a mentir. Me enerva que los mismos que dan nueves y dieces a esto te llamaban de todo si te gustaba Eve de Stellar Blade o si juegas a Senran Kagura, pero ahora el discurso ha cambiado a "juega y deja jugar". Es ridículo. Honestamente, me da igual Mixtape. Tengo serias dudas de que este juego sea siquiera una cuarta parte de lo bueno que dicen que es, pero si no se hubiera armado tanto escándalo con él, lo habría ignorado sin más. Lo que me disgusta es esa deshonestidad en todo lo que es o lo que lo rodea, especialmente de los medios especializados, y por eso veía prudente hablar de ello en una entrada. El fenómeno Mixtape no es más que la prueba definitiva de que la credibilidad de estos medios es nula y los análisis profesionales están muertos. Gobiernan tus gustos, piensan por ti y te dicen qué debe gustarte y qué no. Que esto no es nuevo, pero vive su momento menos disimulado.