Jingai Makyou tiene ideas decentes en una historia pobre



Hace tres años intenté jugar Jingai Makyou, una de las novelas visuales menos populares de Nitro+ (no tiene traducción al inglés), y lo acabé dejando bastante pronto. Recientemente he decidido darle otra oportunidad y, aunque admito que fui demasiado duro la primera vez y la segunda he llegado más lejos (final de Ignis para quien la haya leído), sigue sin conectar conmigo.


Es una pena porque empieza interesante, y pronto ves que tiene buenas ideas, que podría ser entretenida por lo menos. Sin embargo, su mayor fallo es que se acomoda demasiado pronto, y las escenas empiezan a repetirse, a sentirse muy similares, como si no avanzara. Se queda estancada hasta el tercio final, que es algo que le pasaba a Paradise Lost (2004). De hecho, en muchos sentidos me recuerda a Paradise Lost: es un chuunige, su atmosfera es decadente y oscura, peca de esa misma monotonía... hasta el tercio final, que Paradise Lost sorprendía conectándolo todo de un modo mucho más ambicioso de lo que pensabas, sentaba las bases de sus secuelas (Dies Irae, Kajiri Kamui Kagura) y te hacía sentir que lo que habías leído, lejos de ser perfecto, al menos había valido la pena. Ahí es donde lamentablemente Jingai Makyou se distancia de Paralost. No es suficiente y no me incita a leer otras rutas.


Entre sus puntos positivos encontramos combates dinámicos, su atmosfera que es puro Nitro+, música con personalidad propia y un buen trabajo de diseño de personajes, aunque con fondos artísticamente inconsistentes más veces de las que me gustaría. Pero como decía, lo más importante, su hilo narrativo es demasiado pobre, y podría sostenerse gracias a otros apartados en otro tipo de juego, pero no en una novela visual. Al final, aunque solo haya leído una ruta, noto un poco lo que hace años se comentaba sobre el juego. Parece que Jingai Makyou, aunque conclusiva, nunca fue una obra tan completa como quería Nitro+. Creo recordar que había ideas de un remake (aunque igual solo son rumores) para finalmente crear la historia deseada, pero nunca salió a la luz por su baja popularidad, y Jingai Makyou se quedó como una obra olvidada, como un puñado de ideas decentes que se ahogaron en la mediocridad. Mira, ese es precisamente el único tipo de remake que definiría como necesario, los únicos remakes que aceptaría con los brazos abiertos para que reemplazaran la claramente inacabada obra original para dar justicia a lo que intentaba ser (tanto si acaba siendo memorable o no), pero no, en su lugar tenemos Assassin's Creed Black Flag Resynced.