Título original: Persona 2 Batsu (ペルソナ2 罰)
Título occidental: Persona 2: Eternal Punishment
Desarrolladora: Atlus
Año: 2012 (originalmente en 2000)
Sistema: PSP
RESEÑA SIN SPOILERS.
Contra todas mis expectativas, Persona 2 Batsu empezó bastante más prometedor que Tsumi, al que le dediqué una reseña recientemente, y solo gracias a eso decidí continuar jugándolo después de la decepción que me llevé con el primero de los dos. Sin embargo, conforme jugaba, me iba dando cuenta de que realmente... tampoco es para tanto. Dicho de forma muy resumida y generalizando, Batsu hace bien lo que Tsumi no, pero no cumple en lo que Tsumi hacía bien.
Si tanto me quejé de la historia de Tsumi no fue por su contenido en sí. La premisa y todo lo que ocurría tenia mucho potencial para engancharme, pero si no lo hizo es porque está contada de forma bastante cuestionable, incluso inconexa a veces, y con unos altibajos que me tenían desconcertado. Batsu, sin embargo, empieza muchísimo mejor. Ambas entregas son muy reacias a dar contexto por desgracia, pero esta vez, al menos, ya conocía el de Tsumi, por lo que no se me ha hecho tan bola, y eso me ha permitido prestar más atención a los nuevos protagonistas introducidos. Ya si hablamos de estos como personajes... bueeeno, no están mal supongo. En general, más interesantes de lo que era el grupo principal en Tsumi, y hasta le da más personalidad al protagonista principal de Persona 2 Tsumi, pero de nuevo cuesta conectar con la mayoría de ellos. Me sigue faltando mayor interacción propia de un grupo, más diálogos que no respondan estrictamente a cuestiones de la trama, sino que simplemente aporten chicha sobre cómo son los personajes. Esta vez, no obstante, admito que su progresión es más natural y coherente que la de los protagonistas de Tsumi. No se siente forzada para nada. Y en general, esto es algo que se puede aplicar a toda la narrativa. Al contrario que en Tsumi, Persona 2 Batsu posee un ritmo bastante más constante. El problema esta vez es que, si Tsumi aumentaba la intensidad durante aproximadamente el último tercio, Batsu a estas alturas decae notoriamente. No hay giros sorprendentes ni el final es tan apoteósico. De hecho, más bien lo contrario: es increíblemente predecible, algo con lo que el juego ya cuenta (por tener la misma estructura que Tsumi) y que sin embargo no sabe manejar adecuadamente para crear tensión en el jugador. Por eso no es que el final sea malo, lo considero apropiado, pero se siente pobre, y desde luego nada satisfactorio, como el resto del juego en general. No. Como ambas entregas de Persona 2 en general. Y es que además, esta vez ni siquiera parece un Persona. Que el grupo de protagonistas sea adulto no me molesta, pero no se siente nada Persona, y no solo por el hecho de ser adultos, sino por lo que todo eso conlleva. Algún que otro suceso puede recordarnos a Shin Megami Tensei por como se suelen llevar a cabo, pero la mayoría son algo... diferente, a veces hasta raro, que no es familiar. Un juego cualquiera.
Tsumi tiene un buen contenido, pero Batsu ha aprendido a ejecutarlo mejor, solo que ya no era tan interesante. El primero tiene una mejor segunda parte y el segundo brilla más durante la primera. Batsu no está mal, e insisto en que lo prefiero solo por el contexto del que ahora sí dispone el jugador. Más allá de esto... pues la verdad es que no hay mucho que contar que no haya comentado ya en la reseña de Persona 2 Tsumi. Puede que los combates sean ligeramente más interesantes esta vez, pero el gameplay es prácticamente idéntico, y eso significa que arrastra los mismos problemas otra vez, especialmente el del coñazo de negociar con los demonios y la horrible frecuencia de encuentros aleatorios que apenas te deja avanzar. He notado una mayor dificultad respecto a Persona 2 Tsumi, aunque nada que destacaría demasiado siendo un juego de Atlus. Añadir que esta vez he jugado la versión de PSP y no la de PSX y confirmo que hay algunos problemillas que se arreglan con las mejoras de QoL de esta nueva versión. Aún así, la experiencia es fundamentalmente la misma. Se agradece sobre todo la mayor velocidad de los combates y las cargas del juego. Por cierto, la traducción fan de esta versión de PSP (que no salió oficialmente de Japón) es bastante superior a la de PSX. Esta vez sí puedo hablar de un trabajo de calidad.
Y hasta aquí la reseña. Al final me ha gustado más la secuela. Lo suficiente como para poder considerarlo un juego decente, pero hasta ahí. Sinceramente esperaba mucho más de esta duología que, aunque tiene algún momento bastante llamativo, en general es olvidable. Mucho potencial desaprovechado, sobre todo el primero de los dos. Sobre el segundo, lo dicho: supone una mejora narrativa en gran parte, pero no aporta demasiado al conjunto. No me arrepiento de haberlos jugado, pero tampoco me alegro de haberlo hecho.