¿Qué es la era del mar profundo en Dark Souls 3?



AVISO DE SPOILERS DE DARK SOULS 3


Al meditar sobre el deterioro del fuego, Aldrich tuvo visiones de la próxima era del mar profundo. Sabía que el camino sería difícil, pero no temía. Él mismo se encargaría de devorar a los dioses.



En Dark Souls, se habla de la Era del Fuego y de la próxima Era de Oscuridad, pero tras derrotar a Aldrich, se nos revela lo que parece una era completamente inaudita, que nunca se menciona en las dos entregas anteriores. La "era del mar profundo" (Alma de Aldrich).

Aunque pueden leerse teorías muy espectaculares por internet, lo cierto es que la era del mar profundo no es ninguna era nueva. No obstante, entender a qué hace referencia y descubrir qué tiene que ver con Aldrich resulta, como poco, muy revelador. En esta entrada voy a explicar de forma definitiva y exacta qué es la era del "mar profundo".


ENTENDIENDO LA PROFUNDIDAD.

Uno de las mayores problemas de la traducción al español de Dark Souls 3 es que la Oscuridad (Dark) y la Profundidad (Deep) acaban siendo dos términos prácticamente intercambiables. Véase, llamar Catedral de la Oscuridad a la Cathedral of the Deep.

La base de la Profundidad o lo Profundo (en inglés, Deep) es, en resumen, el Abismo. Y por extensión la Oscuridad, sí, pero no es exactamente lo mismo. Hay una diferencia importante que la traducción al español no matiza lo suficiente.

Debemos entender la Profundidad como una versión no natural del Abismo. Una versión "corrupta", para entendernos. El Abismo es un fenómeno natural que surge de la Oscuridad del inframundo, que se filtra hacia la superficie en busca de la Llama (el Sol, tal como establecí en la entrada sobre la Llama Profanada) a causa de haber sido perpetuada más allá de sus límites por deseo de Gwyn. A pesar de lo mucho que se antagonice en el universo de Dark Souls, es la respuesta de la propia naturaleza a la excesiva duración de la Era del Fuego. Cuando la Llama está apagándose, la Oscuridad se abre paso hacia la superficie. El Abismo invadiendo terreno representa este fenómeno. Puede retrasarse de forma forzada, pero es inevitable.

Ruinas de Nuevo Londo, afectadas por el Abismo.

Sin embargo, si de alguna manera pudiese corromperse esta naturaleza y alterar el Abismo como concepto haciendo que se hunda en las profundidades del inframundo, el Abismo se estancaría, dejaría de filtrarse hacia la superficie. De forma bastante literal además. Esta idea de Abismo hundido y estancado es la Profundidad.


EL ABISMO PROFUNDO.

Si recordamos el primer Dark Souls, en la parte más baja de Oolacile está la Sima del Abismo, donde encontramos a Manus, quien puede considerarse la personificación del Abismo (como jefe, se llama Manus, Padre del Abismo, y es algo que personajes como Gough saben por sus diálogos). La zona está llena de estas criaturas que ves a continuación, llamadas Fantasmas de Humanidad (Sima del Abismo: Enemigos).


Los Fantasmas de Humanidad son, en realidad, humanos que deberían haber muerto pero que no lo han hecho por culpa de la Maldición de los No Muertos. Ahora vagan por ahí en forma de fantasma, sin cuerpo físico, representados únicamente por pura Oscuridad, presente en todos los humanos. No por nada son tan similares a la Humanidad.


Y volviendo a Dark Souls 3, hay un hechizo oscuro que recuerda curiosamente a estas criaturas: el hechizo Grandes residuos de alma.


Los grandes residuos del alma son grandes manifestaciones del Alma profunda, es decir, residuos de las almas de los propios humanos que surgen de las profundidades del mundo y se acumulan en las zonas más inferiores debido a su densidad y su peso (Residuos humanos).


Ahora, imagina que el Abismo estuviera compuesto por este tipo de oscuridad en concreto. Oscuridad densa, estancada, profunda. Los residuos humanos podrían "corromper" el Abismo para que acabara hundiéndose en el inframundo, dejando espacio para que el Sol (la Llama) brille sobre la superficie de nuevo. Este es, en pocas palabras, el objetivo final de Aldrich. O una parte, mejor dicho. El término "mar profundo" está formado por dos palabras, y aunque ya he explicado lo "profundo" del concepto, falta saber por qué se habla de un "mar".


EL MAR QUE ALDRICH VISLUMBRA.

Volvamos atrás. He definido el Abismo profundo como una versión "corrupta" del mismo por facilitar la comprensión, pero esto puede llevar a una pequeña confusión, porque "corromper" tiene connotación negativa. Lo cierto es que la "corrupción" del Abismo no lo deterioraría. Al contrario. Quizá un término más adecuado sería restauración. La naturaleza del Abismo sería "corrompida" con el objetivo de restaurar lo que originalmente era el propio Abismo.

Por extensión, esto también restauraría la Era del Fuego debido a la dualidad inherente al mundo de Dark Soul. Luz y Oscuridad son dos polos opuestos que, a su vez, se necesitan mutuamente para coexistir. Si el Abismo (Oscuridad) se queda estancado en las profundidades del inframundo, nada obstaculizaría al Fuego (Sol, Luz) para que brille sobre la superficie, en los cielos, tal como Gwyn deseaba. El Abismo se convierte, irónicamente, en los cimientos del mundo en la Era del Fuego.


Pero hay un inconveniente, y es que las profundidades ya están ocupadas por una Llama. La Llama Profanada, sobre la que ya hablé en detalle en otra entrada. Entre otras conclusiones, establecí que los Enlaces de Fuego la alimentan gradualmente (traspasando el Fuego del Sol a la Llama Profanada como un reloj de arena) hasta el punto en que el Sol ha quedado completamente "eclipsado" en Dark Souls 3 y la Llama Profanada, en consecuencia, está a un paso de llegar a su punto álgido. Ante una Llama Profanada tan intensa, el Abismo sería repelido hacia la superficie. El plan de instaurar el Abismo profundo no funcionaría.

La solución ideal sería apagar la Llama, y qué mejor forma de hacerlo que con agua. En realidad, no se puede apagar la Llama Profanada como tal ni tampoco se usará agua, pero irónicamente así de simple es el concepto detrás de tan intrincado plan. Solo falta aplicarlo al universo de Dark Souls. Un mar oscuro que se hunda por debajo de la Llama Profanada. Un mar profundo. Y la forma más eficaz de conseguirlo sería con un nuevo Abismo que, por un lado, ahuyente la Llama Profanada y, por otro, se estanque en las profundidades. Aldrich sería el encargado de hacer realidad tal hazaña.

Por supuesto, esta misión no sale de la nada. Hay otro personaje extremadamente interesado en una restauración de la Era del Fuego. La cabeza pensante de todo este ingenioso plan. El Pontífice Sulyvahn.


EL PLAN FINAL DE SULYVAHN.

Sulyvahn llevaría a cabo el deseo de Gwyn, motivado por su descubrimiento de la Llama Profanada (Espadón Profanado).

Su vida y sus esfuerzos para frustrar la llegada de la Era de Oscuridad dan para una entrada entera, pero de momento solo me centraré en su plan final. Él se encargaría de gobernar sobre la superficie, pero alguien tendría que gobernar el inframundo. Ese era Aldrich. Ambos cooperaron para hacer realidad el deseo de Gwyn.


Aldrich, con la ayuda del archidiácono McDonnell, sería el responsable no solo de formar la nueva versión profunda del Abismo, sino de convertirse en su propia personificación, en su nuevo padre, tal como lo fue Manus. El Abismo profundo debía estar compuesto por una Oscuridad densa y líquida. No solo tenía que pesar lo suficiente como para hundirse, sino que debía "apagar" la Llama Profanada.

Si hablamos con Hawkwood en el Santuario de Enlace, en cierto punto comentará que Aldrich era un clérigo que desarrolló el hábito de devorar carne humana. Canibalismo. Originalmente, Aldrich devoraba humanos para ganar inmensas cantidades de poder y, con el tiempo, acabar Enlazando el Fuego. Las víctimas eran llevadas en carretas hasta la Catedral de la Oscuridad, donde se convertían en los sacrificios de los caníbales, con Aldrich como líder. Cabe aclarar que todo esto ocurrió antes de que Sulyvahn se convirtiese en Pontífice y conociera a Aldrich, pues por inmoral que sea el método para conseguir poder, era extremadamente efectivo para cumplir con el deseo de enlazar la Llama, que es justo lo que Sulyvahn rechazaba.


Pero independientemente de la moralidad, este método tenía un inconveniente: quedar físicamente deformado para siempre. Aparte de Aldrich, hay otros personajes a lo largo de la saga que han acabado sufriendo las consecuencias del canibalismo, como Smough (DS1), el Demonio Codicioso (DS2) o algunos de los propios diáconos (DS3). Cuando por fin logró acumular el poder suficiente, Aldrich enlazó la Llama.

Smough el Verdugo.

Demonio Codicioso.

Pero el canibalismo es adictivo, y Aldrich ansiaba más poder. Fue entonces cuando Sulyvahn se aprovechó de la situación, como si lo tuviera todo calculado desde el principio. Le contó todo su plan y le pidió que cooperara, que se convirtiera en la personificación del nuevo Abismo, a cambio de dejarle en bandeja a un Dios ahora debilitado: Gwyndolin (Diálogo de Yorshka).


Gwyndolin fue devorado por Aldrich, que no pudo rechazar tan tentadora oferta. Se convirtió en el mayor caníbal de todos, un devorador de Dioses. Por si fuera poco, a la vez que iba ganando poder, también acababa deformándose más, pero en este caso era precisamente lo que buscaba: ese estado semi-líquido y denso en el que se ha convertido Aldrich simboliza ese "mar profundo". Aldrich estaba completamente obsesionado en convertirse en el nuevo Abismo, y abandonó su deber como Señor de la Ceniza cuando la campana del principio de Dark Souls 3 lo llama al trono. Su futuro estaba claro, y empezó a tener visiones sobre el futuro. Entre ellas, una sobre Priscilla, quien él había puesto en su punto de mira desde el momento en que devoró a Gwyndolin (Guadaña cazavidas).



EL PACTO DEL ARCHIDIÁCONO MCDONNELL.

McDonnell se propuso ayudar a Aldrich en su misión. Él también se convertiría en la personificación del Abismo profundo. Su idea fue fundar un pacto, Fiel Aldrich, en el que sus miembros le ofrecerían residuos humanos para que absorbiese toda esa Oscuridad profunda y se hundiese junto a su líder Aldrich (Fiel Aldrich (objeto de pacto)).

McDonnell devoraba los residuos humanos, estas almas densas, estancadas, con tal de crear los cimientos del mundo (el nuevo Abismo) que Sulyvahn y Aldrich visualizaban (Gran alma profunda).


En cuanto a los otros archidiáconos, Royce se quedó protegiendo el ataúd de Aldrich en su ausencia (Alma de Diáconos de la Oscuridad). McDonnell le enseñó el hechizo Alma profunda a Royce para defenderse de quien amenazara la Catedral de la Oscuridad. El archidiácono Klimt, por otro lado, decidió abandonar la causa para dedicar su vida a atender a Rosaria (Bidente del santoFalda de archidiácono).



LA ERA DEL MAR PROFUNDO.

Cuando Aldrich y McDonnell lograsen contener suficiente Oscuridad profunda, se hundirían para "apagar" la Llama Profanada. Como adelantaba ante, no extinguirían el Fuego como tal, sino que lo forzarían a desplazarse de nuevo hacia la superficie, hasta el cielo (final Fin del Fuego alternativo). El Sol sería restaurado y la Era del Fuego volvería a su época dorada, con Sulyvahn en el poder y el Abismo completamente hundido gracias a los esfuerzos de Aldrich y McDonnell.

La restauración el Sol y la restauración del Abismo son, en realidad, dos caras de una misma moneda, y la moneda es la nueva Era del Fuego. La era del mar profundo, por tanto, no es más que una de esas dos caras de la moneda, la cara oscura. Aquello que Aldrich pudo vislumbrar no fue otra cosa que a sí mismo, esa "agua" oscura simbólica que acabaría con la Llama Profanada como tal. Un plan profundamente retorcido, pero sólido y eficaz como ningún otro. Otra de las muestras de lo importante que es comprender la rica narrativa de la obra maestra que es la saga Dark Souls.